Desde aqui puedo ver el elegante reflejo de ese gato que cuanto mas miro, mas me mira. Y no puedo dejar de preguntarme ¿que quieres de mi, gato? ¿que es lo que buscas en mi mirada? Y asi me paso largas horas observando su paciencia. Hasta que al final, decido bajar a comer.
29 agosto, 2006
Suscribirse a:
Entradas (Atom)